Me llamo Judith Sala
y actualmente estoy estudiando medicina en la Universidad de Barcelona. Cuando
me propusieron ser voluntaria para la ONG Médicos del Mundo para contribuir a
ayudar a los habitantes de Tailandia después del gran tsunami del pasado
miércoles, no me lo pensé dos veces y acepté.
La primera imagen que
vi cuando llegué fue la de una niña pequeña de unos cinco años hablando con su
mamá ya muerta.
Todo el país está
destruido, a simple vista se ve que más de la mitad de la población está
muerta, aunque aún hay gente desaparecida y una parte menor vacunar "a
salvo" en los refugios.
Antes de venir, nos
tuvimos que vacunar contra las posibles enfermedades que se pudieron haberse
originado a causa de las condiciones de vida que hay en el país.
Actualmente hay más
de 20 ONG cooperando en ayudas para el país, pero aun así no es suficiente;
cada vez hay menos recursos alimentarios, las personas están tan desesperadas
ya que han recurrido al canibalismo, los subministros médicos se acaban, se
necesita más dinero.
Se puede afirmar que
es una de los mayores naturales que se ha producido a nivel histórico.
Un gobierno nunca
quiere que una catástrofe natural como esta invada su país (es lo peor que
puede pasar) y aún menos un tsunami de esas magnitudes ya que necesitas mucha
ayuda humanitaria, pierdes mucho dinero para reconstruir todo el país y
sobretodo necesitas tiempo para recuperarte de lo ocurrido.
Hay muchas cosas que
hay que arreglar (a simple vista se ve), la verdad es que no sé muy bien qué
haría en su lugar, es una de esas cosas que tienen que ocurrirte a ti para
saber cómo reaccionarías.
En una catástrofe así
se necesita mucha ayuda humanitaria, ya que cuando suceden desastres como este
la gente se olvida rápidamente del país, por eso tendríamos que hacernos ver:
poner anuncios para que la gente se dé cuenta de lo que está pasando.