dijous, 27 de novembre del 2014

Males que tienen remedio

Me llamo Judith Sala y actualmente estoy estudiando medicina en la Universidad de Barcelona. Cuando me propusieron ser voluntaria para la ONG Médicos del Mundo para contribuir a ayudar a los habitantes de Tailandia después del gran tsunami del pasado miércoles, no me lo pensé dos veces y acepté.
La primera imagen que vi cuando llegué fue la de una niña pequeña de unos cinco años hablando con su mamá ya muerta.
Todo el país está destruido, a simple vista se ve que más de la mitad de la población está muerta, aunque aún hay gente desaparecida y una parte menor vacunar "a salvo" en los refugios.
Antes de venir, nos tuvimos que vacunar contra las posibles enfermedades que se pudieron haberse originado a causa de las condiciones de vida que hay en el país.
Actualmente hay más de 20 ONG cooperando en ayudas para el país, pero aun así no es suficiente; cada vez hay menos recursos alimentarios, las personas están tan desesperadas ya que han recurrido al canibalismo, los subministros médicos se acaban, se necesita más dinero.
Se puede afirmar que es una de los mayores naturales que se ha producido a nivel histórico.
Un gobierno nunca quiere que una catástrofe natural como esta invada su país (es lo peor que puede pasar) y aún menos un tsunami de esas magnitudes ya que necesitas mucha ayuda humanitaria, pierdes mucho dinero para reconstruir todo el país y sobretodo necesitas tiempo para recuperarte de lo ocurrido.
Hay muchas cosas que hay que arreglar (a simple vista se ve), la verdad es que no sé muy bien qué haría en su lugar, es una de esas cosas que tienen que ocurrirte a ti para saber cómo reaccionarías.

En una catástrofe así se necesita mucha ayuda humanitaria, ya que cuando suceden desastres como este la gente se olvida rápidamente del país, por eso tendríamos que hacernos ver: poner anuncios para que la gente se dé cuenta de lo que está pasando.

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